Ajuste de cuentas en Varela: hallan asesinado a un informante policial

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El hombre de 66 años que fue encontrado muerto el domingo en un descampado de Florencio Varela no era un desconocido para la Justicia. Su nombre estaba asociado en Córdoba con su rol en una de las mayores causas policiales de la historia narcocriminal.

El cadáver de Viarnes fue encontrado por efectivos del Comando de Patrullas de Florencio Varela durante una recorrida preventiva por las calles Holmberg y Paysandú. Estaba tirado en el piso, de costado y con seis orificios de bala en la parte alta de la espalda.

El hombre no llevaba documentación, pero la Policía Científica logró identificarlo por sus huellas dactilares. Entre sus señas particulares figuraban un tatuaje de una “flor de los vientos” en el antebrazo izquierdo, un piercing en la oreja izquierda y el cabello corto teñido de color claro. Estaba vestido con una camisa al momento del hallazgo.

Un prontuario marcado por el delito y la traición

Viarnes acumuló antecedentes judiciales durante más de dos décadas. Su historial incluye causas por secuestro extorsivo (2004), robo en Córdoba (2016), robo en San Martín (2022), averiguación de identidad (2013) y varias investigaciones penales en diferentes jurisdicciones. En 2017, el Tribunal Oral Criminal N°4 de Quilmes le otorgó la libertad bajo control judicial.

Su vida estuvo marcada por la doble cara del delito y su nombre saltó a la fama nacional en 2013, cuando se convirtió en el informante estrella de la policía de Córdoba y testigo central en el llamado “narcoescándalo”.

Conocido como “el Francés”, denunció a altos mandos policiales, entre ellos al entonces jefe de Drogas Peligrosas, comisario Rafael Sosa, por sus vínculos con narcotraficantes, robos de droga, plantación de pruebas y cobro de coimas.

Sus declaraciones fueron respaldadas por grabaciones ocultas y provocaron un escándalo institucional que derivó no solo en la detención de Sosa, sino también en la caída de la cúpula policial cordobesa, la renuncia del ministro de Seguridad provincial y la revisión de cientos de causas por narcotráfico.

Para filmar, Viarnes simulaba ser personal de apoyo en operativos antidroga. Su metodología de grabar conversaciones ya la había usado en otras causas resonantes, como el secuestro y asesinato de Cristian Schaerer, aunque la fiscalía federal advirtió que esa figura no tenía sustento legal.

Durante años, Viarnes transitó la delgada línea entre el delito y la colaboración con las fuerzas de seguridad. Su rol de informante le valió protección judicial en algunos expedientes, pero también hizo enemigos tanto en el mundo criminal como en el policial.