El phishing es una modalidad delictiva basada en técnicas de ingeniería social mediante la cual personas o redes informáticas suplantan la identidad de empresas, bancos u organismos públicos. Según los registros del Ministerio de Seguridad de la Nación y del portal oficial Argentina.gob.ar, el objetivo principal de este mecanismo es obtener de forma fraudulenta datos personales confidenciales como DNI, CUIT, claves de acceso, nombres de usuario y números de tarjetas de crédito o débito.
De acuerdo con la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, la maniobra opera habitualmente mediante el envío masivo de correos electrónicos, mensajes de SMS o comunicaciones por WhatsApp. Los mensajes suelen contener enlaces a páginas web falsas que simulan ser oficiales o archivos adjuntos maliciosos, bajo excusas de urgencia como la acreditación de subsidios, el bloqueo de cuentas bancarias o el reclamo de premios.
Para identificar un intento de estafa, la Dirección Nacional de Ciberseguridad aconseja verificar la dirección de correo del remitente y comparar la URL del sitio web con la plataforma oficial de la entidad. Entre los principales indicadores de fraude figuran los errores ortográficos, la ausencia de certificados de seguridad con el protocolo HTTPS, el uso de casillas de correo genéricas de Gmail o Outlook, y las solicitudes imprevistas de actualización de datos de usuario.
Entre las recomendaciones técnicas elaboradas por el equipo ArCERT, se destaca no ingresar a enlaces ni descargar adjuntos enviados por remitentes desconocidos. Asimismo, se sugiere activar el doble factor de autenticación en las aplicaciones, escribir la dirección web directamente en el navegador y recordar que ninguna institución solicita contraseñas o números PIN por vías digitales ni telefónicas. Frente a casos de fraude o ciberdelito, las denuncias pueden realizarse en comisarías, fiscalías o a través de la línea telefónica 137 y el número de emergencias 911.

