Caso Diego Peralta: a 24 años del crimen en El Jagüel que conmocionó al país

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A más de dos décadas de uno de los episodios más oscuros y dolorosos del Conurbano sur, el caso de Diego Peralta (17) permanece en la memoria colectiva como símbolo del horror de la ola de secuestros extorsivos de comienzos de siglo y de las severas irregularidades policiales que rodearon la investigación.

La mañana del 5 de julio de 2002, Diego salió de su casa en la localidad de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, rumbo al colegio. Debido a la lluvia, tomó un remís de confianza. Sin embargo, en el trayecto fue interceptado por una banda fuertemente armada que lo eligió bajo la falsa creencia de que su familia contaba con una fortuna millonaria.

El adolescente fue trasladado a una vivienda de cautiverio en Plátanos, partido de Berazategui. Los secuestradores exigieron inicialmente 200 mil dólares, un monto imposible para una familia trabajadora de barrio que atendía un almacén. Pese a que los padres lograron reunir 9.000 pesos y 2.000 dólares con la ayuda de vecinos y allegados, el joven ya había sido cruelmente asesinado al tercer día de cautiverio por temor a ser reconocidos.

Su cuerpo apareció sumergido y atado a un riel el 12 de agosto de 2002 en una tosquera de Ezpeleta, tras 38 días de una agonizante espera.

En diálogo con la prensa, el abogado que representó a la familia Peralta, José Vera, recordó la crudeza de la causa: «Fue un caso que impactaba aún a un abogado acostumbrado a causas complejas. En el juicio quedó expuesto cómo organizaron cazar al chico y el peligro al que expusieron al papá cuando fue a entregar el dinero. La Policía tenía que seguirlo y lo perdieron».

Asimismo, el letrado fustigó la contención policial de aquel entonces, revelando que el agente asignado a la casa de la familia admitió en el debate no tener capacitación y responder únicamente a la directiva de informar los movimientos internos de la víctima.

Juicios, condenas y un recuerdo imborrable

A pesar del deficiente operativo inicial, el debate oral ventiló la trama completa del accionar de la organización criminal y aplicó las máximas sanciones penales:

  • Prisión perpetua: Recibieron la pena máxima los captores Marcelo «Chelo» Cejas, Julio César Rotela, Rosa Pistillo, Enrique Báez y David Pereyra.

  • Segunda condena: En un segundo debate oral, Carlos Ramón “Pipi” Garzón fue condenado a 29 años de cárcel como autor material del homicidio.

  • Absolución: El remisero que trasladaba a Peralta fue absuelto tras probarse que los delincuentes simularon un procedimiento policial para frenar el vehículo.

«Cada vez que paso por la autopista miro el lugar del hallazgo. Nos queda la congoja por lo que sufrió esa familia de clase media trabajadora. Vi mucha solidaridad en la gente porque era un hecho donde cualquiera podía sentirse reflejado», concluyó el abogado Vera.

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