Un cruento ajuste de cuentas con tintes de drama barrial, que permanecía bajo investigación desde hacía un año, sumó su capítulo definitivo en el oeste del Conurbano. Una brigada de detectives de elite de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA) capturó este viernes en González Catán a Martín De Lima, alias “El Lágrima”, de 20 años de edad. El joven contaba con un pedido de captura internacional activo, acusado de ser el autor material de un homicidio agravado en una trama donde el miedo vecinal y las represalias cruzadas dificultaron el avance del expediente judicial.
La fisonomía del detenido dista de la de un delincuente de gran experiencia en el hampa: a nivel administrativo, De Lima todavía se encuentra cubierto por la obra social de su progenitor, un empleado de la planta municipal de la zona. Sin embargo, la causa penal que instruye la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza detalla una secuencia de extrema violencia iniciada el 12 de junio de 2025 en la localidad de Villa Celina, cuya víctima fatal fue identificada como Eduardo Daniel Ysnardes, de 48 años.
Una estafa con billetes truchos y un ataque a balazos
De acuerdo con el sumario policial del caso, el conflicto se originó a partir de una transacción cambiaria de moneda extranjera «mano a mano» entre un hijo de la víctima y la familia de “El Lágrima”. El detonante de la furia radicaría en que los dólares entregados por los De Lima habrían sido falsos. Al percatarse de la estafa, el hijo del damnificado increpó a los vendedores y lanzó una advertencia: “Ahora van a ver cuando le diga a mi viejo”. Ysnardes padre era un ex empleado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que registraba antecedentes penales por robo a mano armada y crónicas policiales de la década pasada lo vinculaban a incidentes violentos en una cooperadora barrial.
Cumpliendo con la advertencia de su hijo, Ysnardes se presentó armado con una pistola frente al domicilio de los De Lima y comenzó a efectuar reiterados disparos contra la fachada del inmueble. Pese a la ráfaga de proyectiles, ninguna de las personas que se encontraba en el interior resultó herida. Sin embargo, lejos de amedrentarse por el ataque, “El Lágrima” decidió tomar venganza por mano propia esa misma jornada: se armó, persiguió a Ysnardes hasta su propia vivienda y lo asesinó a balazos, dejando abandonada en la vía pública una pistola calibre .380 utilizada para el ataque. Tras el homicidio, familiares de la víctima acudieron al domicilio del imputado y, a modo de represalia, incendiaron por completo la propiedad.
El rastro de las billeteras virtuales y las redes sociales
Ante la gravedad de los acontecimientos y la escala de las hostilidades mutuas, el fiscal de la causa, doctor Rulli, comisionó de forma directa las tareas de localización a los agentes de la División Homicidios de la PFA.
Pacto de silencio por temor: “Es una causa complicada, donde todos tienen miedo. Nadie quería declarar. Imaginate que incendiaron la casa del imputado”, confió una fuente clave con acceso al expediente judicial al repasar las dificultades para recolectar testimonios directos en las cuadras de Villa Celina.
Pese al hermetismo del entorno, el quiebre de la investigación se produjo a través del monitoreo técnico de la ruta del dinero. Los detectives del área informática comenzaron a rastrear de forma encubierta los movimientos de las billeteras virtuales del sospechoso, así como una serie de publicaciones y posteos geolocalizados en sus redes sociales personales. El entrecruzamiento de estos datos arrojó una ubicación certera en González Catán, donde finalmente las brigadas de elite montaron una guardia encubierta frente a una metalera del barrio y materializaron la detención de De Lima, quien ya fue trasladado a una celda y quedó a disposición de los magistrados matanceros.

