En un fallo unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Quilmes condenó este lunes a Rodrigo Figueroa a la pena de 20 años de prisión de efectivo cumplimiento, al encontrarlo culpable del asesinato de Carlos Enrique Sánchez Paredes (22). El trágico hecho ocurrió en junio de 2024, cuando el joven estudiante universitario fue atacado ferozmente en Bernal mientras caminaba hacia la parada de colectivos para ir a rendir un examen.
Los jueces Rodrigo Bagini, Félix Roumieu y Pablo Pereyra convalidaron la acusación penal y consideraron a Figueroa penalmente responsable del delito de “homicidio en ocasión de robo”, una calificación que reflejó que la muerte del estudiante fue la consecuencia directa de un asalto violento para despojarlo de sus pertenencias.
Las pruebas clave que hundieron a Figueroa
Durante el debate oral, el tribunal dio por válidos los elementos probatorios y los testimonios clave que introdujo el fiscal de juicio, Sebastián Videla, los cuales desarmaron la estrategia de la defensa:
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Coincidencia espacio-temporal: Los registros fílmicos y los fotogramas de una cámara de seguridad municipal ubicaron a Figueroa junto a un cómplice menor de edad a escasas cuadras de la víctima minutos antes del ataque.
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El testimonio de Villa Itatí: Un testigo de identidad reservada brindó una declaración fundamental. Declaró haber visto al imputado ingresar al barrio portando una mochila ajena poco después del horario del crimen. «Yo creía que venía a robarme a mí, pero ya había robado», reveló el testigo sobre los dichos del acusado.
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Evidencia física y autopsia: En la escena del crimen se había hallado un hierro que se utilizó para golpear a la víctima. Las pericias forenses y la autopsia resultaron determinantes al confirmar que las heridas que presentaba Carlos en su muñeca eran de carácter netamente defensivo, lo que derribó la hipótesis de la defensa sobre una presunta caída accidental.
Un crimen que conmovió a la comunidad educativa
Carlos Sánchez Paredes tenía 22 años y cursaba el cuarto año de su carrera en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). La madrugada del 8 de junio de 2024, el joven salió de su vivienda con destino a la parada de colectivos ubicada en el cruce de Montevideo y Falucho, en Bernal.
Al notar que pasaban los minutos y no recibía el habitual mensaje de confirmación de su hijo avisando que ya había subido al transporte, su madre se alarmó. Salió a hacer el mismo recorrido a pie y lo encontró tendido en el suelo agonizando. Falleció poco después.
Si bien el fiscal Videla había solicitado originalmente una condena de 22 años de cárcel amparándose en la agravante de la nocturnidad, los magistrados fijaron el monto de la pena en 20 años. El veredicto trae un cierre judicial y un fuerte alivio para la familia Sánchez Paredes y para la comunidad de Bernal, que acompañó el reclamo con marchas y pedidos de justicia a lo largo de estos dos años.
Fuente: Datajudicial.com.ar
