Contrabando de Viagra: trabajaba en un laboratorio y montó un negocio clandestino

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Un hombre de 41 años fue detenido por efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, acusado de montar una organización clandestina millonaria dedicada a la venta ilegal de fármacos. El sospechoso utilizaba su empleo en el sector de producción de un importante laboratorio porteño como pantalla y base logística para robar miles de comprimidos de sildenafil y tadalafil (popularmente conocido como Viagra), los potentes principios activos utilizados para el tratamiento de la disfunción sexual masculina.

La investigación determinó que el implicado aprovechaba su acceso directo a las maquinarias de empaque y fraccionamiento para desviar masivamente los estimulantes sexuales, los cuales luego introducía de manera irregular en los circuitos comerciales del mercado negro.

El negocio de los estimulantes sexuales en el mercado negro

La pesquisa comenzó a partir de auditorías internas del laboratorio, que detectaron un importante faltante en el stock de las pastillas. El sildenafil (conocido popularmente por su nombre comercial, Viagra) y el tadalafil son drogas de altísima demanda y su venta está estrictamente regulada bajo receta médica debido a las contraindicaciones cardiológicas que pueden presentar en ciertos pacientes.

El detenido evadía todos los protocolos sanitarios y de control de la empresa mediante un sistemático mecanismo de «robo hormiga» a gran escala. Una vez que lograba sacar los miles de comprimidos sueltos o en blísters de la planta de producción, los acopiaba en lugares no autorizados y los comercializaba de manera clandestina a revendedores, gimnasios y bocas de expendio no habilitadas, obteniendo ganancias siderales.

Detención y secuestro de miles de pastillas

Tras recopilar las pruebas fílmicas y el entrecruzamiento de datos, las fuerzas de seguridad porteñas montaron un operativo que permitió interceptar al sospechoso en plena actividad. Durante los procedimientos, la Policía de la Ciudad logró incautar un masivo cargamento de sildenafil y tadalafil que estaba listo para ser distribuido sin ningún tipo de control médico ni trazabilidad sanitaria.

El trabajador infiel fue puesto a disposición de la justicia bajo las imputaciones de hurto calificado, fraude y violación al artículo 204 del Código Penal, el cual sanciona la venta de medicamentos de forma ilegal o sin los controles correspondientes. La investigación continúa abierta para determinar si el detenido contaba con apoyo logístico dentro del laboratorio para burlar la seguridad o si operaba en complicidad con farmacias truchas de la región.