Una organización delictiva dedicada a cometer asaltos bajo la modalidad de las “tarántulas” fue desarticulada en las últimos días por la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (Ufecri). A diferencia de las tradicionales «viudas negras», estas delincuentes operan como cazadoras de emboscada: utilizaban perfiles falsos en Tinder, Instagram y Bumble, citaban a las víctimas en un complejo habitacional de Villa Soldati y, una vez allí, las entregaban a delincuentes armados que las golpeaban y vaciaban sus cuentas bancarias.
La pesquisa, coordinada junto a la Dirección General de Estadística Criminal y Mapa del Delito de la Policía de la Ciudad bajo directivas encomendadas por la Procuración General de la Nación al fiscal José María Campagnoli, logró certificar al menos seis brutales robos cometidos bajo el mismo patrón entre enero y abril de 2026. El modus operandi combinaba el engaño digital con la violencia física extrema, reportando un botín estimado en casi 14 millones de pesos en apenas tres meses.
El anzuelo de «Brenda» y la trampa del estacionamiento
El entramado delictivo comenzaba en las aplicaciones de citas y mutaba rápidamente a perfiles sugerentes de Instagram controlados bajo el alias de “Brenda Agustina”, cuyo perfil rezaba frases atractivas como “Un sueño: viajar a Europa con amigas”. Las conversaciones subían de tono con velocidad, llegando a plantear la concreción de supuestos tríos sexuales.
Las citas se pautaban sistemáticamente en horario nocturno en la zona de la avenida Coronel Roca al 3500, en Villa Soldati. Las seis víctimas identificadas condujeron sus vehículos hasta un sector de estacionamientos delimitado por las arterias Lacarra, Mariano Acosta, Roca y Triana. Pese a la fisonomía hostil del lugar, el contacto continuo con la supuesta joven les devolvía la confianza. Al llegar, eran recibidos en la calle por «Brenda» o por jóvenes identificadas como «Zoe» o «Pía», quienes se presentaban como amigas o primas de la primera.
Emboscadas en los palieres y tortura financiera
Cazadoras de emboscada: Las detenidas operaban como la «carnada» perfecta. Eran tres adolescentes menores de 18 años reclutadas de forma logística por dos hermanos adultos. Guiaban a los damnificados hacia el interior de los monoblocks del barrio de Lugano y Soldati, llevándolos hacia zonas ciegas como los ascensores o los pisos superiores.
Los testimonios unificados en el expediente judicial son escalofriantes. Al abrirse las puertas de los ascensores o en los pasillos de los pisos 3.º, 4.º u 11.º, aparecían en escena entre dos y cinco hombres corpulentos armados que encañonaban a los jóvenes. En uno de los casos, registrado el 10 de abril, la víctima fue obligada a desbloquear sus aplicaciones de Mercado Pago y Personal Pay. Los delincuentes no solo le sustrajeron el efectivo, sino que tramitaron préstamos exprés y transfirieron fondos desde sus tarjetas de crédito por un fraude de un millón y medio de pesos.
En otro hecho del 7 de marzo, un joven y su amigo fueron emboscados en el tercer piso por cinco asaltantes. El líder de la banda ingresó a la cuenta de Instagram de la víctima para borrar de forma definitiva el historial de chats con “Brenda” con el fin de borrar evidencia, antes de vaciarles las cuentas y gestionar un crédito bancario fraudulento por 5 millones de pesos. A otros damnificados les robaban directamente las llaves de los autos para sustraer los vehículos del playón, dejándolos incomunicados y obligándolos a pedir auxilio en remiserías de la zona.
El rastreo virtual y las cuentas «madrinas»
El quiebre de la estructura criminal se logró mediante el rastreo financiero de la Secretaría de Investigaciones Penales (SIPe) de la Ufecri. Al analizar los comprobantes de las transferencias obligadas, los pesquisas identificaron a los titulares de las cuentas que recibían el dinero electrónico, individualizando a Juan Ignacio Romero López, Aracelly Arami Martínez Cabana y Omar Nodelino Correa.
De forma complementaria, la empresa multinacional Meta proporcionó los datos de las líneas telefónicas y las direcciones IP utilizadas para crear los perfiles falsos. Con esos datos y el cotejo de imágenes del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), las víctimas reconocieron de forma fotográfica a los implicados, constatándose que poseían antecedentes por delitos de similar naturaleza.
Debido a que las tres «carnadas» operativas resultaron ser menores de edad, las actuaciones de las Fiscalías Nacionales en lo Criminal N.º 11, 37, 39, 53 y 56 fueron derivadas a la Fiscalía Nacional de Menores N.º 3 y al Tribunal Oral de Menores N.º 3, estamentos que dictaron las prisiones preventivas. En tanto, las fuerzas federales continúan con los procedimientos de campo para dar con el paradero de al menos otras cuatro personas receptoras del dinero transferido y de los tres ejecutores materiales que perpetraban los asaltos en los edificios, mientras se investiga la existencia de otras células que replican la modalidad en el sur de la Capital.

