Tras una compleja investigación penal que combinó el rastreo tecnológico en pabellones penitenciarios con vigilancias aéreas en el terreno, una peligrosa organización criminal dedicada a realizar extorsiones y estafas bajo la modalidad de falsos secuestros virtuales fue completamente desarticulada en la zona sur. El megaoperativo, que incluyó el despliegue estratégico de drones provistos por la Secretaría de Seguridad del Municipio de Quilmes, culminó con la detención de siete personas y el desmantelamiento de un búnker de drogas que funcionaba bajo la misma red logística.
La banda poseía una estructura mixta: era comandada operativamente por un recluso desde el interior de una celda y contaba con una aceitada red de apoyo externo en la vía pública encargada de recolectar información sensible de las víctimas, realizar tareas de inteligencia barrial y cobrar los botines de los rescates.
El detonante: oportunismo ante la desesperación de una madre
La génesis del caso criminal se remonta a la denuncia radicada por una desesperada madre ante las autoridades por la averiguación de paradero de su hijo. Oportunistas pertenecientes a la red delictiva divisaron la fuerte repercusión y difusión que el caso de la desaparición temporal tuvo en las redes sociales e iniciaron una agresiva secuencia de llamados extorsivos hacia la familia. En las comunicaciones, los delincuentes afirmaban falsamente tener al joven secuestrado y exigían de forma violenta transferencias millonarias urgentes hacia cuentas de billeteras virtuales.
A partir de las investigaciones de campo y las intervenciones de escuchas telefónicas en tiempo real coordinadas por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes y la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 9 de Florencio Varela, los detectives determinaron con certeza que el joven nunca había estado cautivo. Asimismo, descubrieron que las maniobras eran dirigidas de forma directa desde los pabellones de la Unidad Carcelaria N.º 23 de Florencio Varela por el interno Sergio S., alias “Checho”, quien contaba con la complicidad externa de dos mujeres, identificadas como Milagros C. y Norma T., responsables de filtrar los datos de la víctima y retirar el dinero de las cuentas virtuales.
Operativos dinámicos, requisas en las celdas y detenciones
Con las pruebas unificadas, se coordinó un despliegue de avanzada en la vía pública pública. Unidades tácticas de la DDI interceptaron y detuvieron a las dos mujeres investigadas en diferentes puntos de los partidos de Quilmes y Florencio Varela. De forma simultánea, comisiones penitenciarias irrumpieron en la celda de alias «Checho» en la Unidad 23, logrando el secuestro del teléfono celular utilizado para realizar las llamadas de extorsión.
Posteriormente, con el apoyo de la Dirección de Infantería y el Departamento de Homicidios de la Policía Bonaerense, las fuerzas de seguridad ejecutaron cinco órdenes de allanamiento en domicilios linderos utilizados por el brazo civil de la banda.
Caída de un búnker de drogas y arma robada a la Policía: Durante los registros domiciliarios efectuados en jurisdicción de Quilmes, los uniformados lograron neutralizar un punto de venta de estupefacientes conectado de forma logística con las extorsionadoras. En el búnker se incautaron 240 dosis de cocaína, 500 dosis de marihuana, dinero en efectivo y una pistola Bersa calibre 9 milímetros cargada, la cual poseía un pedido de secuestro activo tras haber sido robada previamente a una sargento de la policía. Por este hecho menor, tres hombres quedaron detenidos por tenencia de drogas con fines de comercialización bajo la órbita de la UFI N.º 20 de Quilmes.
Un prófugo capturado y duras imputaciones
Finalmente, en otro de los lotes registrados por las brigadas de la DDI, se logró la captura de un cuarto sujeto masculino, identificado como Facundo F., quien al saltar sus datos en el sistema informático policial registraba un pedido de captura activa por el delito de robo calificado, solicitado de forma previa por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N.º 2 de la región.
Las fiscalías intervinientes avalaron en su totalidad el resultado de las requisas y convalidaron la detención formal de los siete involucrados en la estructura criminal. Todos los implicados quedaron tras las rejas bajo las graves imputaciones penales de «Asociación ilícita, extorsión agravada y estafa».

