Escándalo en la Unidad 9: descubren un «pabellón VIP» con negocios ilegales y lujos

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Un operativo judicial puso al descubierto un aceitado sistema de privilegios y comercio clandestino que funcionaba dentro de la Unidad Penal N°9 de La Plata. En lo que los investigadores denominaron el «pabellón VIP», se secuestraron desde consolas de videojuegos hasta freezers con mercadería destinada a una rotisería interna que facturaba miles de pesos por día.

El operativo: celdas, lujos y tecnología

El procedimiento fue encabezado por la fiscal Virginia Bravo y autorizado por la jueza Marcela Garmendia. Efectivos de la DDI local y la Policía Científica ingresaron al sector donde se alojan exmiembros de fuerzas de seguridad, un área que cuenta con 54 celdas distribuidas en dos niveles.

Durante la requisa, que alcanzó a 97 internos, las autoridades quedaron sorprendidas por el equipamiento hallado. Se incautaron:

  • Más de 60 teléfonos celulares y routers de alta potencia.

  • Notebooks, computadoras personales y memorias externas.

  • Consolas de videojuegos, incluyendo varias PlayStation.

  • Heladeras y freezers repletos de alimentos.

Rotisería «tumbera» y precios de mercado

La causa se inició tras una denuncia que detallaba la existencia de una verdadera estructura comercial dentro de los muros del penal. Según el expediente, en el pabellón funcionaban una rotisería y una repostería que operaban con total impunidad.

Los precios de la «carta» interna reflejaban un negocio lucrativo: las pizzas se vendían a $17.000, los sándwiches de milanesa a $15.000 y las tortas a $9.000. Lo más grave es que, según la denuncia, se utilizaban insumos del propio penal (carne, pollo, harina y aceite) para la elaboración de los productos, que se cobraban en efectivo o mediante transferencias por billeteras virtuales.

Tarifario de privilegios: del gimnasio a la peluquería

El sistema de negocios no terminaba en la comida. Para acceder a servicios básicos o evitar traslados, existía un «tarifario» de cobros ilegales:

  • Permanencia: Se exigía una cuota mensual de dos paquetes de cigarrillos para no ser trasladado a pabellones comunes.

  • Gimnasio: El acceso costaba tres paquetes de cigarrillos por mes.

  • Peluquería: Los cortes de pelo se cobraban $4.000 o tres atados de cigarrillos (que luego eran revendidos).

  • Cigarrillos: Se comercializaban a $3.000 el paquete hacia otros sectores del penal.

Estafas y el «Call Center» carcelario

Otro de los puntos que preocupa a la Justicia es el hallazgo de los routers y la gran cantidad de dispositivos móviles. La denuncia sostiene que el pabellón funcionaba como un “call center” dedicado a estafas electrónicas.

Bajo esta modalidad, se sospecha que los internos organizadores ofrecían acceso a la red wifi a otros presos a cambio de pagos mensuales, facilitando el terreno para maniobras de fraude digital y cuentos del tío desde el interior de la cárcel. La investigación ahora apunta a determinar el grado de complicidad de las autoridades penitenciarias que permitieron el montaje de esta estructura de privilegios.