El Tribunal en lo Criminal Nº 4 de Morón dictó una sentencia que marca un precedente en la justicia argentina al condenar a un hombre a 20 años de prisión por delitos de abuso sexual cometidos íntegramente a través de redes sociales, mensajería y videollamadas. Los jueces Carlos Roberto Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Vanesa Gerez reconocieron que el abuso sexual con acceso carnal puede configurarse sin contacto físico mediando la coacción digital.
El condenado fue identificado como Orlando Tristán Novillo, quien al momento de cometer los delitos se encontraba alojado en un penal bonaerense. La sentencia unifica los cargos de abuso sexual con acceso carnal, producción y tenencia de imágenes de abuso infantil, promoción de la corrupción de menores, extorsión y defraudación.
El «cautiverio digital»
La investigación, encabezada por los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani de la UFI N.º 5 de Morón, determinó que los hechos ocurrieron entre enero de 2020 y febrero de 2023, afectando a una menor residente en la zona de Ituzaingó y Hurlingham.
Novillo utilizó perfiles falsos en Instagram y WhatsApp para contactar a la víctima cuando esta tenía 12 años, simulando ser un adolescente. Bajo el engaño de una supuesta campaña de modelaje, obtuvo las primeras imágenes y luego inició un esquema de:
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Amenazas y coacción: Intimidaba a la niña con difundir el material íntimo entre sus familiares y amigos.
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Sometimiento psicológico: La obligaba a realizar actos sexuales sobre su propio cuerpo durante videollamadas de contenido explícito.
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Extorsión económica: El agresor le exigió fotos de las tarjetas de crédito y débito de sus padres, realizando operaciones ilegales por una suma estimada en $350.000.
La caída del agresor
La trazabilidad de los pagos realizados a través de plataformas como «Prex Card» y movimientos en locales de cobro rápido permitieron identificar que la cuenta era controlada por Novillo desde la cárcel. En las pericias a su teléfono celular, se hallaron 719 archivos de abuso sexual infantil.
El caso salió a la luz cuando la adolescente, quien llegó a manifestar que «dormía con un cuchillo al lado» por el miedo constante, confió su situación a una docente. Los informes psicológicos confirmaron que la víctima presenta un trauma psíquico severo y tendencias autodestructivas tras los tres años de hostigamiento.
Un mensaje para el Derecho Penal
Desde la fiscalía destacaron que el fallo adapta el Derecho Penal a las nuevas formas de violencia en la era digital. «La sentencia reconoce que este tipo de violencia puede generar un sometimiento real y profundo de la voluntad», señalaron tras conocerse la condena.
Novillo ya contaba con antecedentes y condenas previas por hechos similares en los años 2008, 2012 y 2017, lo que demuestra una persistencia delictiva que el tribunal tomó en cuenta para la pena de dos décadas de reclusión.
