Se cumplieron cuatro años del brutal asesinato de Daniel Tomás Silvero, el vecino de Villa Fiorito que fue golpeado, descuartizado y arrojado a la vía pública por su pareja y sus dos hijos en junio de 2022. A pesar de que los tres acusados confesaron la autoría del hecho ante las autoridades, todos permanecen en libertad y el expediente aún no logró ser elevado a juicio oral.
El crimen se desencadenó a comienzos de junio de aquel año, en la vivienda familiar que la víctima compartía con su pareja, Laura Marcela Campos. La alarma sobre la suerte de Silvero la encendió la hija de su primer matrimonio, quien recibió un mensaje de texto sumamente sospechoso desde el teléfono de su padre, donde le anunciaba que «se mudaba repentinamente y que cambiaría el chip del celular». Presintiendo un engaño, la joven radicó de inmediato la denuncia por averiguación de paradero ante la Policía Bonaerense.
Un macabro hallazgo en las calles del barrio
La investigación penal encomendada por la Justicia arrojó en pocas horas el peor de los desenlaces. En una bolsa de consorcio arrojada en la esquina de Necol y Darwin, en pleno corazón de Villa Fiorito, los peritos policiales hallaron las dos piernas cercenadas del hombre. Horas más tarde, el resto del cadáver y la cabeza de la víctima fueron localizados dentro de un balde con cemento depositado en el lecho de un arroyo cercano.
Acorralada por el despliegue del operativo en el barrio, Laura Campos se presentó de forma voluntaria en la Comisaría 5.ª de Lomas de Zamora (Villa Fiorito) y se responsabilizó plenamente del asesinato.
Confesión y carnicería: Ante los uniformados, la mujer reconoció haber matado a Silvero a golpes tras una discusión y admitió que, para deshacerse del cuerpo, contó con la complicidad directa de sus dos hijos, Mariano Gabriel y Fabián Alejandro Campos, quienes trabajaban como carniceros y utilizaron sus herramientas de corte para descuartizar los restos.
Argumentos cruzados y libertad sin fecha de juicio
Transcurridos cuatro años del aberrante suceso, el proceso judicial se encuentra paralizado en los tribunales lomenses. A pesar de las confesiones grabadas, las actas policiales y los registros fílmicos que incriminan a los tres integrantes del grupo familiar, el juzgado interviniente otorgó la eximición de prisión al validar de forma provisoria la hipótesis de la fiscal Marcela Juan, quien encuadró el accionar de Campos y sus hijos como una reacción extrema frente a un presunto contexto de violencia familiar y de género sostenido.
Sin embargo, la querella que representa a los hijos directos de Silvero refutó de forma categórica esa versión. La representación legal de la víctima sostuvo que nunca existieron denuncias judiciales por violencia contra el hombre y aportó testimonios que califican a Campos como una persona sumamente violenta impulsada por celos enfermizos.
A pesar de haber pasado cuatro años, la causa no llega a juicio y los tres imputados permanecen en libertad, formalmente procesados bajo la carátula de «Homicidio agravado por el vínculo y por el concurso premeditado de dos o más personas».

