Un hombre de nombre Roberto y su esposa fueron emboscados por tres delincuentes cuando regresaban a su casa en la localidad de Gerli, partido de Avellaneda. El dueño de casa se trenzó en un violento forcejeo con los asaltantes, mientras que su mujer comenzó a arrojarles botellas de gaseosa y mercadería para intentar defenderlo y repeler el ataque.
El violento suceso ocurrió sobre la calle Caxaraville al 2000. El matrimonio regresaba de realizar las compras en los comercios del barrio con el objetivo de organizar la cena y disponerse a ver el trascendental partido de la Selección argentina en familia. Sin embargo, la jornada festiva se interrumpió de golpe cuando fueron sorprendidos por los tres malvivientes en el preciso instante en que abrían el portón de acceso a la vivienda.
Emboscada peatonal y sospechas de un seguimiento previo
“Veníamos con mi señora de comprar para organizar, para ver el partido en familia. Cuando estábamos bajando del auto y por entrar a casa, aparecieron tres muchachos. Después un vecino nos dijo que nos venían siguiendo”, relató Roberto en declaraciones televisivas, confirmando que la banda ya venía controlando sus movimientos cuadras atrás.
Resistencia física bajo los golpes: Lejos de amedrentarse, el propietario se plantó frente a los asaltantes para evitar que ganaran el interior de la finca. En ese instante se desató un feroz forcejeo en la vereda, donde los delincuentes le aplicaron varios golpes de puño en el rostro y el cuerpo mientras intentaban registrarle las prendas.
En medio del enfrentamiento, la esposa de Roberto perdió la estabilidad y cayó al piso. Al reincorporarse y visualizar cómo golpeaban salvajemente a su marido, la mujer tomó una botella de gaseosa de gran tamaño y otros objetos pesados que llevaba dentro de las bolsas de las compras y se los arrojó de forma directa a los agresores para intentar ahuyentarlos.
Un escape apurado y ladrones prófugos
La decidida e imprevista reacción de ambos terminó por descolocar y frustrar el plan logístico de la banda criminal. Al notar que el vecindario comenzaba a alertarse, los tres delincuentes decidieron abortar la maniobra y escaparon corriendo del lugar a toda velocidad. Si bien no lograron llevarse el automóvil con el que el matrimonio acababa de arribar, en la huida consiguieron arrebatarle a Roberto la llave de repuesto de otro vehículo que llevaba guardada en uno de sus bolsillos.
“Me resistí, no les di la llave del auto con el que había llegado. La saqué barata, porque podría haber terminado con un tiro o un arma blanca”, reflexionó con crudeza la víctima, quien admitió que durante los segundos de tensión intentó defenderse a ciegas, ya que desconocía si los atacantes portaban armas de fuego o elementos cortopunzantes ocultos entre sus ropas.
Toda la dramática secuencia quedó plenamente registrada por las cámaras de seguridad instaladas en la cuadra, cuyas imágenes digitales muestran la desesperación de la mujer y la violencia empleada por los sujetos. Hasta el momento, y pese a los patrullajes preventivos desplegados en el perímetro por la policía jurisdiccional, los tres asaltantes permanecen prófugos de la Justicia.

