Micaela Solange Quintana (29), alias «Quinti», oficial ayudante de la Policía Bonaerense, continúa detenida acusada de encubrir e integrar la banda criminal liderada por su novio, responsable de una seguidilla de violentas entraderas en el partido de La Matanza.
Quintana, quien se desempeñaba en el área de Comunicaciones de la Departamental San Martín y contaba con más de 85 mil seguidores en Instagram, fue arrestada a comienzos de junio por la DDI de La Matanza. Su caída se produjo en el marco de una serie de allanamientos ordenados por la fiscal Evangelina Sánchez, en los que cayó su pareja, Aaron Eloy Mancilla (25), y otros nueve integrantes de la organización.
Durante las investigaciones se determinó que la banda operaba principalmente en Villa Dorrego y González Catán. Entre sus golpes más brutales figuran el asalto a una jubilada de 82 años, la sustracción de miles de dólares a una familia y un cruento atracó a un cabo de la Policía Federal y a su hijo, a quienes maniataron y gatillaron en la sien.
En los procedimientos, la Policía secuestró tres autos, dos motos, armas de fuego, equipos para clonar llaves de vehículos y el equipamiento oficial de Quintana: su chaleco antibalas, credencial, esposas y la pistola reglamentaria Bersa Thunder.
A los investigadores les resultó imposible disociar a la funcionaria pública del accionar criminal: en sus redes sociales, «Quinti» se mostraba junto a Mancilla disfrutando de viajes a la nieve, paseos en yate por el Delta, travesías en cuatriciclo por los médanos de la Costa Atlántica y la compra de motos cero kilómetro.
Mensaje tumbero desde el penal: Alojada en la Unidad 60 de Merlo y desafectada de la fuerza, Quintana rompió el silencio a través de un mensaje que sus amigas difundieron en stories de Instagram. «Un saludo a los ‘ruchis’ (traidores). La lealtad no tiene precio. El que tiene miedo de morir, que no nazca», escribió la oficial detenida, prometiendo que «en breve les presento la verdad del caso» . Finalizó, entonces, con un aprendizaje: “Las rejas no son para siempre, pero me enseñaron mucho. Acá mis ranchos”, sus compañeras de encierro, “son más fieles, y me conocen hace dos días. «Saludos, manga de putas».
La expolicía enfrenta cargos de extrema gravedad que incluyen asociación ilícita, robo triplemente agravado y privación ilegítima de la libertad, mientras la Justicia avanza en la instrucción de la causa para llevar a toda la organización a juicio oral.

