Milena Sánchez denunció haber sufrido un intento de secuestro en la vía pública y ser víctima de un acoso sistemático con amenazas de muerte a través de redes sociales y mensajes de WhatsApp. Pese a las presentaciones judiciales, la familia asegura que la causa no muestra avances significativos.
El hecho principal se registró el pasado viernes 7 de agosto, cuando la joven salió de su vivienda para dirigirse hacia el establecimiento educativo al que asiste. En el trayecto hacia la parada de colectivos, fue interceptada por dos hombres a bordo de un automóvil Fiat color rojo.
Según consta en la denuncia, mientras el conductor mantenía el vehículo en marcha, un sujeto encapuchado descendió del rodado e intentó tomarla del brazo para forzarla a ingresar al habitáculo. Milena logró zafarse tras un forcejeo y escapó corriendo para pedir auxilio entre los vecinos de la zona.
Sin embargo, el ataque en la calle fue solo el comienzo. Minutos antes del intento de captura, la víctima había recibido una notificación en Instagram desde una cuenta anónima que le advertía que se dirigían hacia su propiedad.
A partir de ese momento, las intimidaciones se multiplicaron de manera feroz mediante perfiles falsos. «Te salvaste ayer. Tenés suerte. Te voy a encontrar, estás más que avisada», indicaba uno de los escritos. Con el correr de los días, los mensajes escalaron en violencia: «Hasta verte muerta, ahí vas a estar en paz. No voy a parar. Te vas a morir».
El acoso cruzó el plano digital personal cuando la madre de la menor comenzó a recibir chats amenazantes en su propio dispositivo telefónico, donde le advertían que «disfrutara a su hija el tiempo que le quedaba».
Pase de jurisdicción y parálisis judicial: Acompañada por su familia, la joven radicó inicialmente la denuncia en una fiscalía de Almirante Brown, desde donde la derivaron por jurisdicción a los Tribunales de Lomas de Zamora. Actualmente, el expediente se encuentra radicado en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, sin que hasta el momento se hayan identificado a los responsables.
Frente al temor de salir de su casa y la inacción judicial, la estudiante decidió hacer público su caso en redes sociales para exigir protección. «Hoy quiero gritar por si mañana no estoy, quiero que griten por mí. Si ese día me llevaban en ese auto, iban a estar pidiendo justicia, pero gracias a Dios hoy puedo hablar. No podemos salir con el miedo de que nos pase algo», expresó desesperada la víctima en su descargo.

