Se cumplieron 14 años de un hecho que marcó a fuego la sensibilidad de la región y del fútbol argentino: el asesinato de Lautaro Bugatto. El joven futbolista de Banfield, que en aquel entonces tenía apenas 20 años, perdió la vida el 6 de mayo de 2012 tras quedar atrapado en medio de un violento e injustificado accionar policial en la localidad de Burzaco.
El trágico episodio tuvo lugar en el cruce de las calles Monteverde y Pedro Goyena. Lautaro se encontraba con amigos, preparándose para salir, cuando el oficial de la Bonaerense David Benítez —que circulaba de civil— intervino ante un presunto intento de robo de una moto en la que viajaba su hermana. Sin medir las consecuencias, el efectivo efectuó una ráfaga de disparos; uno de ellos impactó en la espalda de Bugatto, quien falleció poco después en un centro asistencial.
El juicio y la condena
Aunque inicialmente la defensa del policía intentó instalar la versión de un enfrentamiento, las pericias fueron determinantes. Benítez llegó al juicio en libertad bajo la calificación de «exceso en la legítima defensa», pero el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 10 de Lomas de Zamora desestimó esa hipótesis.
Los jueces consideraron que se trató de un caso de gatillo fácil y condenaron a Benítez a 14 años de prisión por el delito de «homicidio agravado por el uso de arma de fuego». Durante el debate, quedó claro que el policía disparó de manera indiscriminada en una zona urbana, terminando con la vida de un joven inocente.
Un legado que vive en el «Taladro»
Lautaro no era un nombre más en el mundo del deporte. Era una de las grandes promesas del Club Atlético Banfield, donde se formó y fue campeón en Cuarta División y Reserva. Su talento lo había llevado incluso a vestir la camiseta de la Selección Argentina Sub 20 en 2009. Al momento de su muerte, se encontraba a préstamo en Tristán Suárez, buscando el rodaje necesario para volver a brillar en el Florencio Sola.
En este nuevo aniversario, la institución del sur lo recordó con emoción. “A 14 años del asesinato de Lautaro Bugatto. Siempre en nuestros corazones”, postearon desde las redes oficiales del club, acompañando una imagen de su familia junto a la placa conmemorativa ubicada en la intersección de Gallo y Arenales.
A más de una década de su partida, el nombre de Bugatto sigue siendo una bandera de lucha contra la violencia institucional en el Conurbano, mientras sus allegados mantienen viva la memoria de quien, según todos los que lo conocieron, estaba destinado a hacer historia en el fútbol grande.
