En un megaoperativo contra el comercio ilegal de fauna y la crueldad animal, efectivos de Gendarmería Nacional desarticularon una red delictiva dedicada a la caza, cautiverio y comercialización de especies silvestres protegidas. La organización utilizaba el anonimato de internet para captar clientes y realizaba las entregas físicas en distintos puntos del Conurbano bonaerense, registrando su mayor actividad en los partidos de Lomas de Zamora y Almirante Brown.
La causa judicial penal se inició a raíz de una denuncia anónima que alertaba sobre un ciudadano que mantenía cautiva una gran cantidad de aves exóticas, reptiles y mamíferos con el único fin de introducirlos en el mercado negro de compras por internet.
Una pesquisa de casi dos años y ciberpatrullaje
La investigación quedó bajo la órbita del Escuadrón “Buenos Aires” de Gendarmería Nacional. Las tareas de inteligencia civil y criminal se extendieron durante un año y diez meses, un lapso en el que los agentes federales debieron recurrir a intensas jornadas de ciberpatrullaje en grupos de redes sociales, seguimientos encubiertos y análisis de líneas telefónicas para entrecruzar los datos de los sospechosos.
De esta manera, los investigadores lograron desnudas los eslabones de una estructura de explotación biológica compuesta por al menos cuatro miembros con roles claramente diferenciados:
Los cazadores: Se encargaban de capturar a las especies en sus hábitats naturales y mantenerlas ocultas en depósitos clandestinos.
Los distribuidores: Utilizaban sistemas de encomiendas interprovinciales para trasladar a los animales hacinados.
Los comercializadores: Creaban perfiles en plataformas virtuales para vender los ejemplares al por mayor y menor, coordinando los puntos de entrega en las estaciones y plazas de Lomas y Almirante Brown.
Con este caudal de pruebas, la Fiscalía Federal N° 1 de Lomas de Zamora firmó las órdenes de presentación y dispuso ocho allanamientos simultáneos en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
El impactante cuadro en los criaderos: más de 120 especies rescatadas
Al irrumpir en las viviendas investigadas, los gendarmes se toparon con un panorama desolador de hacinamiento, suciedad y maltrato. En total, lograron rescatar con vida a 125 ejemplares que se encontraban encerrados en jaulas diminutas y sin asistencia veterinaria:
88 aves silvestres de diversas especies, entre ellas loros habladores, tordos, reina mora, pepiteros, corbatitas, cardenales, calafates, jilgueros y celestinos.
13 hámsteres, 20 peces y cuatro tortugas terrestres.
El horror del cautiverio: Reflejando la crueldad del tráfico de fauna, los uniformados también hallaron ocho aves muertas dentro de los mismos habitáculos y un cráneo de antílope exhibido como trofeo.
Además del rescate biológico, los gendarmes incautaron elementos que complican la situación procesal de la banda: 2 kilos y 633 gramos de marihuana (cannabis sativa), un rifle calibre .22 largo, cuatro rifles de aire comprimido, 39 proyectiles de calibre .22 y 9 milímetros, 41 balines y nueve tramperas de madera de diversos tamaños.
Detenidos y traslado a un bioparque
Como resultado del despliegue federal, dos hombres mayores de edad quedaron en condición de detenidos, mientras que otros dos sujetos fueron correctamente identificados y quedaron supeditados al avance de la causa. El expediente judicial se tramita formalmente bajo la imputación de infracción a la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre.
Por su parte, los animales sobrevivientes al infierno del cautiverio fueron puestos a resguardo de manera inmediata por los especialistas de la Brigada de Control Ambiental de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación. Tras los primeros auxilios en las zonas de allanamiento, las especies fueron trasladadas hacia el bioparque de una fundación privada, donde reciben tratamientos de rehabilitación médica para evaluar si en el futuro pueden ser reinsertadas en sus entornos naturales.

