Tras horas de profunda angustia e incertidumbre, la adolescente de 15 años identificada mediante sus iniciales como L.B., quien era intensamente buscada en la provincia de Córdoba, fue localizada “sana y salva”, según confirmó de forma oficial el ministro de Seguridad local, Juan Pablo Quinteros. La búsqueda civil y policial se había iniciado de urgencia este lunes al mediodía, luego de que la menor fuera vista por última vez al salir de las instalaciones del Colegio Presbítero José Bonoris, donde una amiga declaró haber sido la última persona en mantener contacto con ella mientras esperaba un colectivo de línea.
Respecto al hallazgo, voceros de la cartera de Seguridad indicaron que la joven se ocultaba en una vivienda abandonada situada a unos 3 kilómetros de la localidad de Colonia Caroya, lugar al que habrían arribado luego de que un joven de 16 años y su madre guiaran a las autoridades. Sin embargo, el secretario de gobierno de Colonia Caroya, César Seculini, aportó otra versión del procedimiento al sostener que la menor fue detectada por personal policial dentro de una propiedad ubicada frente a los tribunales de Jesús María junto al mencionado adolescente, donde habrían permanecido resguardados sin llamar la atención de los vecinos de la cuadra.
Para dar con el paradero de la estudiante, se había desplegado un imponente operativo de rastrillaje que incluyó a 305 efectivos de la Policía de Córdoba, dotaciones de Bomberos, baqueanos, controles vehiculares en rutas y el análisis pormenorizado de cámaras de seguridad públicas. Una vez concretado el rescate, las autoridades dieron por finalizado el dispositivo de emergencia y trasladaron de forma inmediata a L.B. hacia las instalaciones del Hospital de Jesús María, espacio sanitario donde los profesionales de la salud le practicaron los estudios médicos y protocolares correspondientes de rigor.
En el centro asistencial, los familiares directos de la menor se hicieron presentes para brindarle contención afectiva. Al respecto, el propio Seculini confirmó en declaraciones a la prensa que los progenitores manifestaron desconocer los motivos o las circunstancias particulares por las cuales la adolescente tomó la determinación de no regresar a su hogar tras la jornada escolar. En tanto, las actuaciones judiciales quedaron centralizadas bajo la órbita de la fiscalía conducida por el Dr. Guillermo Monti, quien ordenó las primeras pericias para reconstruir de forma fehaciente la ruta de la menor.

