Una polémica resolución judicial dictada en la zona oeste del Conurbano derivó en una inmediata apelación que promete trasladar el debate a las máximas esferas penales de la provincia. Una mujer fue condenada a la pena de 15 años de prisión tras ser hallada culpable de haber matado a su esposo en el interior de su vivienda particular. Sin embargo, la defensa técnica de la imputada recurrió de forma enérgica el fallo de primera instancia ante la Cámara de Casación, al asegurar que la mujer era víctima de una sistemática violencia de género y que “no tuvo intención de matar, sino que se defendió de un brutal ataque”.
Por el cruento hecho de sangre cometido el 23 de marzo de 2025, los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N.º 4 del Departamento Judicial de Morón declararon culpable a la imputada, identificada como Cecilia Morales. El veredicto técnico fue presentado y fundamentado de forma unánime por los jueces Rodolfo Castañares, Carlos Roberto Torti y Verónica Vanesa Gerez.
Una puñalada certera y el descarte de la prisión perpetua
Según consta detalladamente en el expediente judicial, Morales apuñaló a su pareja, Alcides Jorge Junco, en “la zona cardíaca” utilizando una cuchilla de gran porte, lo que le provocó de forma casi instantánea “una hemorragia interna” masiva que derivó en su deceso. Si bien el caso fue encuadrado bajo la carátula de «Homicidio agravado por el vínculo», el Tribunal resolvió descartar la aplicación de la prisión perpetua que por ley corresponde a este tipo de delitos.
En los fundamentos de la sentencia, a los que tuvo acceso el portal Primer Plano Online, se explica que los jueces tomaron la determinación de rebajar la escala punitiva debido a que el homicidio fue “cometido mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”. De acuerdo con el dictamen, la pareja convivía en una “relación tóxica” que se encontraba crónicamente “marcada por conflictos permanentes, agresiones verbales, episodios de violencia física y un progresivo deterioro del vínculo”. Los magistrados determinaron que existía “un nivel de degradación tal” que justificaba no aplicar la pena máxima, considerando además como atenuantes el buen comportamiento previo de la mujer y su total falta de antecedentes penales.
El crudo relato del forcejeo en el baño y la cocina
Durante el transcurso del juicio oral, Cecilia Morales prestó declaración indagatoria y relató los dramáticos momentos previos al desenlace fatal en la propiedad de la calle Condarco al 2000, en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo. Según su testimonio, ese día su esposo le quitó el teléfono celular por la fuerza para revisarlo y comenzó a asfixiarla en el interior del baño.
“Me agarró dos veces, me asfixió y me quedé casi sin aire. En eso corrí hacia la cocina; él agarró la cuchilla que yo estaba usando para hacer la comida de los perros y me dio en las piernas. Forcejeamos, y en ese forcejeo yo se la logro sacar. Ahí es cuando yo temía que se me venga encima y se la clavo en el corazón. Salí a llamar a mi hijo que vive en el fondo y le dije que llamara a la Policía”, detalló la acusada.
La Justicia constató mediante peritajes médicos que la mujer presentaba múltiples heridas en la cabeza, el cuello, el hombro derecho y severos cortes en las extremidades inferiores. Sin embargo, para los jueces del TOC 4, las lesiones de las piernas y brazos no fueron infligidas en el momento exacto en que ocurrió el corte mortal, interpretando que las del cuello y cabeza se dieron “cuando la agresión ya no era inminente”. Para el Tribunal, “al ejercer el ataque, la acción dejó de ser defensiva para convertirse en una voluntad de causar la muerte”, motivo por el cual rechazaron los pedidos de absolución por legítima defensa o exceso en la defensa.
Una figura reconocida en el plano social de Merlo
El crimen causó un fuerte impacto vecinal en Mariano Acosta debido a las identidades de los protagonistas. Alcides Jorge Junco era un hombre sumamente reconocido en Merlo por desempeñarse como titular de la Fundación Pascua, una entidad civil dedicada de forma exclusiva a brindar asistencia y tratamiento para la recuperación de personas adictas al alcohol y las drogas, ubicada sobre la calle Guaminí al 1900. Su esposa, en tanto, cumplía funciones como administradora de la misma organización social.
Aquella jornada del entramado criminal, tras efectuar la puñalada, fue la propia Morales quien llamó al servicio de emergencias. Al arribar los primeros patrulleros, las autoridades policiales hallaron el cuerpo de Junco desplomado a un costado de la puerta de entrada de la finca y secuestraron la cuchilla de carnicero ensangrentada adentro de la bacha de la cocina. Mientras los defensores aguardan que la Cámara de Casación evalúe el recurso para revocar el fallo bajo la perspectiva de género, Cecilia Morales continuará bajo estricta prisión preventiva alojada en las celdas de la cárcel de mujeres de San Martín.

