«Paranoia y riesgo para terceros»: la pericia que llevó al femicida de Noelia a penal psiquiátrico

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Los avances en la investigación penal por el cruento femicidio de Noelia Rivero, ocurrido días atrás en la localidad de Temperley, arrojaron luz sobre el estado mental del único imputado. Las pericias psiquiátricas practicadas a Tomás Adrián Núñez revelaron un complejo cuadro de salud mental profundamente atravesado por el consumo problemático de sustancias y alteraciones psiquiátricas severas, concluyendo que el acusado padecía un cuadro de «alucinaciones, paranoia y riesgo para terceros» al momento de ser evaluado por los especialistas de la corte.

De acuerdo con el informe médico forense incorporado formalmente a la causa judicial, el detenido refirió ante la junta de profesionales un extenso historial de policonsumo de estupefacientes que se inició cuando tenía apenas 13 años. A lo largo de su vida, Núñez atravesó períodos intermitentes de abstinencia forzada tras haber sido ingresado en reiteradas oportunidades para recibir tratamientos de rehabilitación en comunidades terapéuticas de matriz religiosa.

Cocaína, insomnio e ideación paranoide de infidelidad

El documento pericial puntualizó que, durante las semanas previas a desencadenar la tragedia, el imputado habría incrementado de forma exponencial la ingesta de estupefacientes, consumiendo cocaína de manera cotidiana. Esta situación derivó en un cuadro crónico de «insomnio e hiporexia» (pérdida parcial del apetito), de acuerdo al diagnóstico clínico desarrollado por los profesionales de la salud.

Asimismo, los peritos describieron una marcada “ideación paranoide” por parte del femicida, la cual estaba fuertemente centrada en una supuesta y obsesiva infidelidad de la víctima con el propio hermano de él. Este delirio persecutorio se conjugó con un severo episodio de “excitación psicomotriz” en el contexto del policonsumo de cocaína y otras sustancias combinadas, registrándose también antecedentes inmediatos de agresiones físicas hacia terceros y la manifestación de “lagunas mnésicas” (pérdida de memoria temporal) sobre lo ocurrido durante la jornada del ataque.

Alucinaciones auditivas e internación en Melchor Romero

Durante la entrevista de evaluación psiquiátrica, el procesado manifestó sufrir de forma constante “alteraciones de la sensopercepción” y “alucinaciones auditivas” de carácter imperativo que lo movilizaban emocionalmente. A su vez, el informe detalló la preocupante presencia de “ideación tanática vinculada a ideas de desesperanza” respecto de su situación procesal presente y su futuro personal. Si bien Núñez negó poseer antecedentes de tratamientos previos en establecimientos de salud mental formales, admitió haber consumido de forma recurrente medicación para conciliar el sueño sin ningún tipo de prescripción médica, consignándose además antecedentes familiares directos de depresión.

Ante este panorama, los especialistas médicos sostuvieron de forma taxativa en sus conclusiones que en el paciente persistía un “riesgo cierto e inminente para sí y/o para terceros”. Por tal motivo, la Justicia dispuso de forma preventiva la continuidad de su reclusión bajo la modalidad de internación psiquiátrica en la Unidad Penitenciaria N.º 34 de Melchor Romero, donde Núñez continuará alojado bajo un estricto seguimiento interdisciplinario y tratamiento psicofarmacológico adaptado. Cabe recordar que, previo a este traslado, el sujeto recibió atención médica de urgencia en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, nosocomio donde había ingresado bajo custodia tras autoprovocarse profundas lesiones cortantes en la zona del cuello y en sus brazos luego de cometer el crimen.

El femicidio que conmovió al barrio

El sangriento hecho bajo investigación se registró el pasado sábado 1 de junio, cuando Noelia Rivero fue asesinada en el interior de una vivienda ubicada sobre la calle Lavalle al 1700, en jurisdicción de Temperley Oeste. Núñez, quien era su pareja, la atacó de forma salvaje aplicándole múltiples puñaladas en distintas partes del cuerpo.

La Policía Bonaerense acudió de urgencia al domicilio tras recibir un llamado de alerta a la línea 911 efectuado por la propia víctima, quien en medio de la desesperación llegó a denunciar que su novio la tenía encerrada bajo llave y la estaba amenazando. Sin embargo, cuando los uniformados del Comando de Patrullas obtuvieron la correspondiente autorización legal para forzar los accesos e irrumpir en la finca, ya era tarde: el agresor ya había consumado el femicidio. Al constatar que el asesino se encontraba ensangrentado e intentaba quitarse la vida con la misma arma blanca, los efectivos lo redujeron de inmediato, concretaron su detención y coordinaron su traslado en ambulancia, dando inicio a la causa que hoy lo tiene tras las rejas de un penal psiquiátrico.