Se cumplen este 4 de agosto 26 años de un hecho aberrante que marcó a fuego la historia del Conurbano sur. Aquella jornada del año 2000, Javier Romero —un joven de 19 años apodado «Pantriste»—, harto de los acosos y burlas de sus compañeros de estudio, sacó un arma en la puerta de la Escuela Número 9 de Rafael Calzada, le quitó la vida a un alumno e hirió a otro.
El trágico suceso se desató cuando Romero salía del establecimiento educativo en el partido de Almirante Brown junto al resto del alumnado. Una vez más, según la reconstrucción del caso, escuchó cómo lo llamaban con el mote de «Pantriste», un apodo relativo al personaje melancólico y sensible de la película «Corazón, las alegrías de Pantriste» con el que debió lidiar durante años de cursada.
Ese mediodía, el joven frenó su marcha en la puerta del colegio, metió la mano en su mochila, extrajo una pistola y abrió fuego contra sus pares al grito de: «¡Ahora me van a respetar!».
Uno de los proyectiles impactó de lleno en la sien de Mauricio Salvador (16), quien falleció días después en el Hospital Fiorito de Avellaneda debido a la gravedad de la lesión. Por su parte, otro estudiante identificado como Gabriel Ferrari (18) resultó herido con un impacto en la zona de la oreja.
Fuga y detención: Tras concretar el ataque, Romero huyó del lugar. Efectivos policiales acudieron a su vivienda en la localidad de San José pero no lograron ubicarlo. Fue su propia madre quien le reveló a las fuerzas de seguridad el paradero de su hijo, indicando que se encontraba escondido en la casa de un familiar.
Absolución e internación
El proceso judicial quedó radicando en el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 6 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Tras el análisis de las pruebas y las pericias psiquiátricas, los magistrados resolvieran absolver a Javier Romero por considerarlo inimputable, determinando que padecía una personalidad esquizoide y que al momento de ejecutar los disparos atravesó un brote psicótico impulsado por la ira.
A raíz de la resolución judicial, la Justicia dispuso su internación obligatoria para ser sometido a tratamiento médico. De esta forma, transitó su encierro alojado en cuatro Unidades Penitenciarias comunes y en un establecimiento neuropsiquiátrico, hasta que en el año 2018 la Justicia ordenó su definitiva liberación.

