«Si vos sos feliz yo también»: detuvieron a una policía bonaerense que le encubría las entraderas a su novio

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Una investigación de la DDI de La Matanza desnudó una trama de complicidad, robos violentos y ostentación que terminó con la detención de una oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y de su pareja, sindicado como el presunto líder de una peligrosa banda dedicada a cometer entraderas en la zona oeste del Conurbano.

“Mi rey si vos sos feliz yo también”. La frase, cargada de un romanticismo letal, había sido publicada en redes sociales por la oficial Micaela Quintana. El texto acompañaba la fotografía de la uniformada junto a su novio, Aaron Eloy Mancilla (25), posando sonrientes al retirar una flamante motocicleta Yamaha MT-03 —un vehículo de alta gama valuado en casi 12 millones de pesos— de una concesionaria oficial. En las cuentas de la mujer policía también relucían videos de costosos viajes en avión a Bariloche, paseos a caballo y postales en yates.

Sin embargo, detrás del idilio y de una aparente vida de lujos, los detectives descubrieron que Mancilla no registraba ninguna actividad laboral formal, ostentaba un estatus financiero calificado como «irrecuperable» y, fundamentalmente, era el jefe de una organización criminal que asolaba a los vecinos del barrio Villa Dorrego, en la localidad de González Catán.

Un raid de violencia: ancianas reducidas y torturas a un federal

Las pesquisas a cargo de las brigadas de la DDI comenzaron formalmente el pasado 26 de abril ante una seguidilla de violentos asaltos domiciliarios bajo una misma modalidad operativa.

El primero de los hechos que encendió las alertas ocurrió el 26 de febrero, cuando varios delincuentes encapuchados rompieron los accesos de una vivienda mientras una anciana de 82 años dormía. Tras reducirla bajo amenazas, le sustrajeron dinero, alhajas, electrodomésticos y un automóvil Citroën C4 Lounge. El 4 de abril, la banda atacó tres veces en el mismo barrio en una sola jornada: primero se llevaron electrodomésticos, un televisor de 75 pulgadas y una camioneta Volkswagen Amarok de una mujer de 63 años; luego asaltaron a una familia despojándola de 700.000 pesos, 5.200 dólares y un Peugeot 408; y finalmente desvalijaron una tercera residencia.

El golpe más audaz y violento de la organización se registró el 6 de mayo. En esa oportunidad, los delincuentes maniataron a un cabo de la Policía Federal Argentina (PFA), a quien golpearon salvajemente y le gatillaron reiteradas veces en la sien frente a su pequeño hijo para robarle su arma reglamentaria Bersa TPR 9, una moto Benelli TNT300, dinero y joyas.

Roles definidos y nexos delictivos

A través del pormenorizado análisis de las cámaras de seguridad públicas, el rastreo de antenas telefónicas y tareas de ciberpatrullaje, los investigadores identificaron los autos de apoyo y detectaron una red de transferencias de dinero informal a través de cuentas bancarias a nombre de testaferros de la banda.

Los detectives determinaron que la organización liderada por la pareja de la policía poseía una estructura jerárquica con roles bien definidos: el jefe, los asaltantes o «cañeros», los «campanas», los titulares de cuentas para el desvío de fondos, los «reductores» de lo robado y quienes proveían la logística, las armas y los autos.

Dada la convivencia de la pareja, para los encargados del caso resultó imposible que la oficial Quintana desconociera la procedencia de los fondos con los que su novio se manejaba. La mujer prestaba servicios operativos en la Estación de Policía Departamental de Seguridad de San Martín.

El megaoperativo: seis detenidos y arsenal secuestrado

Con las pruebas consolidadas, la Justicia ordenó una serie de allanamientos que terminaron con seis personas aprehendidas, entre ellas la mujer policía y su pareja. En los búnkeres de la banda, las fuerzas de seguridad incautaron un verdadero arsenal y elementos de alta complejidad delictiva:

  • Armas y protección: Una pistola Browning calibre 9 mm con la numeración suprimida, una réplica de pistola ametralladora, un arma de utilería, un chaleco balístico, un juego de esposas y la pistola Bersa Thunder 9 mm reglamentaria de la oficial Quintana junto a su credencial del Ministerio de Seguridad.

  • Municiones: Cartuchos de diversos calibres (9 mm, con punta azul, 12/70, 308, 22 y 45).

  • Vehículos y dinero: Tres autos (un VW Cross Fox, un VW Fox y un VW Gol Trend), un Peugeot 207 en proceso de desguace con pedido de secuestro, la moto Yamaha MT-03 de las fotos, una Honda Wave, 1.300.000 pesos y 2.000 dólares en efectivo.

  • Tecnología para robos: Dos consolas PlayStation 5, una notebook y herramientas avanzadas para la vulneración de vehículos, tales como un tester de sistema inmovilizador electrónico, máquinas para el corte de llaves y programadores de encendido.

Tanto la oficial de la fuerza bonaerense como el resto de la organización criminal quedaron tras las rejas a disposición de las autoridades judiciales correspondientes, imputados por los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego en poblado y en banda, encubrimiento agravado y tenencia ilegal de arma de guerra.